Noticiario del Nuevo Mundo

Descubre el Nuevo Mundo que ya está llegando.

Desconcentración poblacional, reforestación y sociedad democrática sin Estado

En la actualidad más de ¾ partes de la población española vive en ciudades de más de 10.000 habitantes, también gran parte del territorio está despoblado, cuatro CCAA ocupan más de la mitad del territorio y sólo albergan el 15% de la población. La concentración en las ciudades es un fenómeno relativamente reciente en España, a principios del siglo XX sólo un tercio de la población vivía en las ciudades y fue en 1950, con el éxodo rural, cuando los núcleos urbanos se pusieron por delante de los núcleos rurales en cuanto a población.

224237_10201161473341140_1243800350_n

Está claro que la concentración de la población dificultaría el gobierno por asambleas de todos los ciudadanos adultos y este es uno de los argumentos de los detractores del asamblearismo, pero esta concentración no se debe a un capricho del destino, sino que es fruto del Estado capitalista, es decir del trabajo asalariado y de la propiedad privada de los medios de producción en unas pocas manos privilegiadas, que implantan fábricas y oficinas en los lugares donde el Estado ha decidido que existan mejores comunicaciones y servicios para favorecer a los negocios capitalistas. El éxodo masivo del mundo rural a la ciudad fue totalmente premeditado, empezó con las desamortizaciones efectuadas por los gobiernos liberales y con el nuevo régimen fiscal que se impuso en el trienio liberal de 1820-1823, pero intervinieron muchos más factores que el régimen liberal puso en marcha.

Para poder modernizar e industrializar el país fue necesario despojar a las clases populares de su medio de vida: la comunidad rural basada en el comunal, la ayuda mutua y la asamblea de vecinos. El índice de monetización era bajo en el mundo rural y los tributos se solían pagar en especie como un pequeño porcentaje de su producción agrícola y ganadera, para poder incrementar este índice era necesario acostumbrar al dinero a las clases populares, por ello en el trienio liberal se creó un régimen fiscal que obligaba a pagar una cantidad fija en dinero, esto provocó una auténtica crisis en muchas familias que no llegaban a pagar los nuevos impuestos. En el régimen anterior siempre podían atender sus obligaciones, en un año de malas cosechas el tributo era menor porque se basaba en el porcentaje de la producción, pero el nuevo régimen fiscal no tenía en cuenta esta cuestión. Con las desamortizaciones ya no tenían el paraguas de las tierras comunales de los municipios y tuvieron que recurrir a la única opción, la venta de la fuerza de su trabajo que los convirtió en proletarios, aunque esto no fue inmediato, hubieron muchos levantamientos en aldeas y pueblos que se negaban a ser desposeídos de su forma de vida y el siglo XIX fue una auténtica guerra civil entre el pueblo y el ejército liberal.

Los levantamientos en pueblos y ciudades continuaron en el siglo XX, cansados de las arbitrariedades de la oligarquía, también durante la II República el número de asesinatos de obreros y campesinos en manos de la policía y el ejército fue un continuo, hay muchos ejemplos, entre ellos Casas Viejas y Mieres. Al final la guerra civil puso las cosas tal como quería el poder de la minoría y en las décadas de los cuarenta y cincuenta hubo un éxodo masivo del campo a la ciudad. El triunfo del Estado y del capitalismo estaba servido y dio paso a una nueva época de materialismo, competitividad, individualismo y declive de la calidad de las personas que ya no sentían lo colectivo y convivencial como propio.

Sin trabajo asalariado, sin propiedad privada de los medios de producción, sin Estado que obliga a pagar tributos en dinero, no existe ninguna necesidad de mantenerse hacinados en núcleos urbanos, los ciudadanos podrían vivir en zonas ahora despobladas, en núcleos con menor densidad de habitantes, que permitirían un sistema confederado de comunidades gobernadas por asambleas, pero para ello sería necesario también volver a reforestar grandes zonas con arbolado porque actualmente muchas zonas de la meseta central no son aptas para el policultivo, dado el alto grado de desertización. La alta concentración de la población en unas pocas ciudades no ayuda a la creación de una sociedad democrática sin Estado y esto es algo que algún día se tendrá que abordar.

Imagen: Municipios con más de 5000 habitantes en 2009. Más de ¾ de la población vive en ciudades de más de 10000 habitantes. España es un país urbano (fuente: http://alarcos.inf-cr.uclm.es/per/fruiz/pobesp/map/espania.htm)

Fuente de la reflexión: página en facebook de “Amigos de Félix Rodrigo Mora“.

Acerca de Rafa Dudo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: